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4 pasos para diseñar tu estrategia gamificada

Como cualquier proceso de diseño bien planteado, crear una estrategia de Gamification requiere de una metodología estructurada. Es habitual encontrarse con proyectos que desean incorporar una solución gamificada con un “Vamos a dar puntos por todo lo que los usuarios hagan” o “¡Las insignias molan! Vamos a dar chapitas que a la gente seguro que les gustará”. Realmente la decisión de aplicar puntos, badges, rankings o niveles debe ser la conclusión de un proceso analítico y reflexivo. Tenemos que huir de justificar el uso de mecanismos de juego porque simplemente “gustan” a una justificación basada en objetivos, comportamientos y motivaciones.

Seguir una metodología como esta nos guiará en fases, objetivos y herramientas para intentar asegurar que nuestra solución gamificada es adecuada para nuestros fines.

Framework de Gamification que utilizamos en Veziko.com

1. Objetivos

Gamification es una solución a un problema de negocio. Una solución efectiva gamificada es totalmente estéril si no está alineada con los objetivos del negocio.

Por ello, deberemos comenzar nuestras estrategia gamificada identificando cuál es nuestro problema y definiendo unos objetivos.

Por ejemplo, los lectores de un blog participan muy poco (problema), por ello se pretende que los usuarios pasen un tiempo medio de 5 minutos al día (objetivo). Es muy importante que planteemos objetivos con una implicación directa al negocio.

2. Audiencia

Entender a tus usuarios es clave para el éxito de un proceso gamificado. Debemos plantearnos qué acciones deben realizar los usuarios para alcanzar los objetivos. Por lo tanto, partimos de la situación deseada (objetivos) y determinamos cómo se debe comportar el usuario para alcanzar dicha situación.

Para llegar a una solución eficaz debemos entender cuáles son sus intereses y motivaciones (hablaré sobre la motivación intrínseca y extrínseca en futuros artículos). En esta fase nos pueden ser útiles algunas herramientas cómo la teoría de tipos de jugador de Bartle o el modelo de acciones de Amy Jo Kim.

Las motivaciones de una persona que le gusta competir no es la misma de aquella que desea compartir experiencias con sus amigos. Por lo tanto, nuestra solución gamificada se deberá adaptar a nuestro target.

3. Mecanismos

Tendremos que diseñar para satisfacer todo el ciclo de vida de los jugadores. Debemos tratar a los usuarios de manera diferente cuando empiezan ( se familiarizan con el sistema, sus componentes y su funcionamiento) de cuando ya lo dominan (retos de mayor dificultad).

Un juego siempre debe mantener un equilibrio en dificultad – tiempo para que los usuarios no lo abandonen ni por ansiedad (demasiado difícil) ni por aburrimiento (no hay progresión de la dificultad).

En esta etapa responderemos básicamente a dos preguntas: cómo motivaremos a nuestros usuarios y cómo progresarán.

4. Elementos de juego

A partir del proceso analítico y estratégico anterior, estaremos en condiciones de decidir qué elementos y mecánicas de juego son la más adecuadas.

Por ejemplo, si estamos diseñando un producto para unos usuarios muy competitivos y que desean ganar a toda costa, los puntos y rankings como elemento comparativo puede ser una buena alternativa.

Si por el contrario, se trata de un usuario que se mueve por coleccionar reconocimientos, posiblemente nos decidamos por los badges.

Así que antes de idear nuestra solución gamificada parémonos a alienarla con los objetivos de negocio y entender a nuestra audiencia y sus motivaciones.

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